En estos tiempos, más que nunca, el Señor nos llama y nos da instrucciiones de levantar diariamente nuestro Altar de Oración en cada uno de nuestros hogares. Sabiendo que la oración de un hombre, pudo tocar y agradar el corazón de Dios al grado de que decide no herir más la creación por causa del mal camino del hombre.