Vueltos nuestros ojos y corazón a nuestra Madre Inmaculada, nos dejamos interrogar por Ella: ¿Qué signos de esperanza puedo y debo ofrecer para garantizar a quienes cruzan por mi vida, que pese a todo, mañana será un día mejor?
Comentario al Evangelio por fray César
https://www.dominicos.org/predicacion/homilia/8-12-2024/