Salir al encuentro de Dios, encontrarlo, ser tocados por Él y abrirnos a la verdad nunca nos deja inertes. Este amor te impulsa al anuncio y así, mediante tu vida, dejar que Cristo le diga a otros: *Effetá*
Dios no se oculta de aquellos que lo buscan con corazón sincero, aunque lo hagan a tientas, de manera imperfecta y difusa. San Juan Pablo II