Lo peor es tener que aguantar a los Iglesias, los Rufián, los Otegis y otros magníficos amigos, imprescindibles para las cuentas, que la suma de diputados es la que es, pero que hay que ver de qué pasta están hechas sus lealtades
Lo peor es tener que aguantar a los Iglesias, los Rufián, los Otegis y otros magníficos amigos, imprescindibles para las cuentas, que la suma de diputados es la que es, pero que hay que ver de qué pasta están hechas sus lealtades