Es así que en un fallo sumamente controvertido, descolocado a la realidad de las constancias que se sostuvieron por parte del Ministerio Público Fiscal, la Querella Arriagada-Monserratt y de Fernández, se prefirió por parte del Tribunal arruinar el procedimiento buscando dirigir la culpa a las personas muertas (Chofer, Villazantti), como también a la Dirección Nacional de Vialidad (hechos que nunca fueron planteados o ventilado en el proceso), lo que indica una resolución sumamente atacable porque no cumple con los requisitos legales que exige el ordenamiento legal vigente para con este tipo de decisiones