Una etapa singular de su vida fue la que pasó en Estados Unidos. Jeannette Thurber, fundadora del Conservatorio de Nueva York, le ofreció la dirección del centro, lo que le determinó a trasladarse allí en 1892. Bajo la influencia de los espirituales negros y de la música popular compuso la Sinfonía del Nuevo Mundo y el conocido Cuarteto americano. Regresó a su país en 1895 para hacerse cargo de la dirección del Conservatorio de Praga. Aquí murió de una congestión cerebral el 1 de mayo de 1904.