Al recibir a Cristo en nuestro corazón somos el blanco de las miradas, gracias al Dios eterno tenemos a quien imitar a Cristo el justo, búscalo cada día y te parecerás más y más a Él.
Al recibir a Cristo en nuestro corazón somos el blanco de las miradas, gracias al Dios eterno tenemos a quien imitar a Cristo el justo, búscalo cada día y te parecerás más y más a Él.