Si tienes a Cristo en tu corazón no puedes seguir conformándote con vivir una vida ordinaria, llena de tristeza y sin rumbo, empieza a vivir de gloria en gloria y de Victoria en Victoria
Si tienes a Cristo en tu corazón no puedes seguir conformándote con vivir una vida ordinaria, llena de tristeza y sin rumbo, empieza a vivir de gloria en gloria y de Victoria en Victoria