Lo que se ve en Saná y en otras ciudades de Yemen es terrible: además de la destrucción del país, de su infraestructura y la crisis humanitaria causada a su pueblo, ahora la presión se acentúa por la escasez de gasolina.
Lo que se ve en Saná y en otras ciudades de Yemen es terrible: además de la destrucción del país, de su infraestructura y la crisis humanitaria causada a su pueblo, ahora la presión se acentúa por la escasez de gasolina.