Ante el más reciente hecho de violencia en el conflicto Ucrania-Rusia: la explosión en el puente de Kerch que une al territorio ruso con Crimea, el presidente Vladimir Putin lo ha calificado no sólo como un sabotaje, sino como un “atentado terrorista” destinado a destruir infraestructuras civiles críticas de su país, y por ende, obliga a Moscú tomar acciones drásticas como respuesta.