Desde las malas decisiones de la vida y la cuarentena, hasta las películas que nos mantuvieron en la orilla del asiento. En este capítulo definimos las diferencias entre una película perturbadora y una que nada más “te pone pirata”. ¿Tú también te bañaste con los ojos abiertos y mirando la coladera por si hacía falta llamarle a tu mamá? Corte a: lo sigues haciendo ahora que eres adulto.