El estruendo del impacto de las bombas del sionismo despertó a decenas de gazatíes que se refugiaban en una escuela en el norte de la Franja de Gaza. Israel volvía a atacar a civiles, como lo hace recurrentemente. Decenas de muertos y heridos, la mayoría por las quemaduras provocadas por las explosiones. De este infierno nadie se salva.