Los ataques del ejército israelí a Yemen mataron al menos a 35 personas e hirieron a más de 130, de acuerdo a los informes del ministerio de Salud yemení. Desde el movimiento popular yemení Ansarolá, Seyed Abdulmalik Badreddin al-Houthi, señaló que "la batalla que libramos es un deber de fe y un deber humanitario, religioso y moral, y sabemos que el enemigo de Israel es el enemigo de todos nosotros"