Que aguanten tal como soy¡! Sería genial; a la vez, sería una escena muy fácil y poco retadora, ya que no demandaría ningún esfuerzo para la convivencia del ser humano. Si bien es cierto, lidiar con los temperamentos del otro es complejo, lidiar uno mismo con el suyo propio hace sus veces pero, en eso también se encuentra el goce de la vida. Entendiendo su propio temperamento, le será mejor y fácil entender a los demás.