Mientras las sanciones intentan doblegar a Irán, millones de iraníes salieron a celebrar el aniversario de la Revolución Islámica. Teherán, Qom, Isfahán, hasta el último rincón del país persa se vistió de unidad y dignidad. El presidente Masud Pezeshkian lanzó un mensaje claro: no se arrodillan. Ni ante las presiones, ni ante el bloqueo económico más largo de la historia moderna.