La gente, en general, disculpa que la publicidad mienta un poco, pero hay momentos en los que el descaro es tanto que arde. En este episodio hablamos de los tenis que adelgazan, las hamburguesas plásticas, o las toallas sanitarias que prometen libertad y alegría (not). Por alguna razón seguimos esforzándonos en creer las virtudes de ciertos productos.
Cuéntanos sobre la última ocasión en la que te dejaste convencer por las promesas de una estrategia publicitaria maquiavélica, y de pronto, corte A: compraste un auténtico bodrio.