El 15 de marzo de 1939, Mauricia Hernandez Urbina en complicidad con sus hijos y su yerno, envenenó a su esposo Bartolo García Morán al mezclar garrapaticida con insectos pulverizados y añadirlo al tecomate donde Bartolo, llevaba agua.
El 1 de agosto de 1941, Mauricia Hernández se convirtió en la PRIMERA MUJER FUSILADA en Guatemala y junto a ella, también murió su yerno, Pedro García.