Tras finalizar sus primeras dos audiencias, Lozoya se declaró inocente de todos los cargos y argumentó haber sido “intimidado, presionado, influenciado e instrumentalizado” por un “aparato de poder”. A petición de la FGR, los jueces dictaron algunas medidas cautelares no privativas de libertad, por lo que llevará su proceso sin pisar la cárcel, aun a pesar de haber sido acusado de delitos graves (lavado de dinero, cohecho y asociación delictuosa) y de haberse ya fugado antes de la justicia.