Ninguno de los ricos, poderosos, honorables o cumplidos hijos de los hombres son tan excelentes, útiles o felices como el hombre sabio. ¿Quién más puede interpretar las palabras de Dios o enseñar bien sus verdades y dispensaciones?
Ninguno de los ricos, poderosos, honorables o cumplidos hijos de los hombres son tan excelentes, útiles o felices como el hombre sabio. ¿Quién más puede interpretar las palabras de Dios o enseñar bien sus verdades y dispensaciones?