
Sign up to save your podcasts
Or


https://3speak.tv/watch?v=nanixxx/ahfgmsym
Desde que vivo en Sant Just Desvern, una de las cosas que más disfruto es pedalear hasta el Parque de la Ciutadella en el Centro de Barcelona. Me encanta ir hasta allí atravesando el pueblo que es tan tranquilo, con sus callecitas adornadas por casas antiguas, de piedra porosa y jardines tan pero tan cuidados que da gusto mirarlos. También hay mucho edificio moderno, pero mi mente tiene la capacidad de crear escenarios en los que me gusta estar. Yo no simpatizo mucho con la buganvilia, por ejemplo, porque en mi antiguo lugar de residencia tenía una que siempre me clavaba sus espinas, pero estas de aquí lucen tan inofensivas... trepan coloridas por esos muros impecables y el sol se filtra por entre sus hojas dibujando escenas encantadoras. Siempre veo algo diferente allí... aquel día era una silueta de una mujer con un libro entre las manos.
No sé... entre los poquísimos libros que he leído me encontré con algunos personajes que les gusta inventarse figuras entre las sombras. Sucede que ellos generalmente son seres atormentados y en mi caso, la verdad, estoy muy feliz aquí en este pequeño (no es tan pequeño seguramente) y lindo pueblo. Cómo no estarlo con tanta belleza y paz alrededor, este aroma a hierba recién cortada que siempre me renueva por las mañanas y el del romero... ay con lo rico que es para cocinar. Los frijoles negros y colorados con una ramita de albahaca y otra de romero quedan como para chuparse los dedos.
Salgo bien temprano y casi no me cruzo con alma viviente en el camino, lo cual es para mí algo maravilloso; tal parece que el paisaje se reinventa sólo para mí, para estos ojitos rasgados y llorones.
A veces me desvío un poco hacia algún sendero donde a ambos lados los pinos y las encinas me saludan con frescura y murmullos crujientes. Voy allí a tomar algunas fotos y así puedo ver cómo se levanta el sol lento, despreocupado, ofreciendo vistas magníficas del Vallès y el delta del Llobregat. Yo vine a este lugar porque pensé que se hablaba español y resulta que no entiendo nada de lo que dicen. Me he encontrado aquella mañana con dos jinetes sobre Appaloosas... ¡mira que son lindos esos caballos!, como si acabaran de salir de un cuadro, perfectamente salpicados y exhibiendo patrones diversos en sus manchitas.
"Bon dia! Compte, que el camí és relliscós per la pluja", les escuché decir con sus sonrisas amplias y serenas. Llevo poquísimo tiempo aquí así que estrujé los ojos y la frente en franca señal de que no entendía nada, pero ellos estaban más atentos a las bridas de sus caballos.
Aquí en San Justo conozco a unos jóvenes que rentan bicicletas y ofrecen tours. Hay una zona donde crecen las flores de mostaza a ambos lados de la carretera en primavera y es tan impresionante pasar por allí... también se puede ver ese color en la genista (arbustos de la subfamilia Faboideae). Si has escuchado la canción Mediterráneo de Joan Manuel Serrat hay una parte de su letra que dice:
En la ladera de un monte más alto que el horizonte
Es que esa es la canción que sonaba en mi earbud cuando me dirigía a donde me dirigía y bueno, cuando llegué y tomé la foto que viste allá arriba, abrí Chrome para mirar algunas referencias en Tripadvisor.
¿Por dónde iba? ah, sí... Me dirigía al Parque de la Ciutadella.
Aterricé en la Ciu...dad de La Habana con fecha (ya la sabes si eres observador/a) 1 de julio de 2025... específicamente en la Avenida G o Avenida de los Presidentes. Y creo que el aterrizaje fue forzoso, justo cuando intentaba buscar en Tripadvisor porque quise conectarme a una Red Wifi con mi nombre de usuario y contraseña y me salió un cartel de "acceso denegado". Al abrir la red aparecieron un montón de accesos privados de los vecinos de la zona y el del Hotel Presidente. Miré hacia cielo y hacia la mujer que tenía el libro abierto y me dije: "Ay, Universo, dame serenidad". Ella interrumpió mi plegaria con su voz chillona y me dejó saber que ya estaba terminando de escribir su post para Hive que por favor permaneciera en silencio.
🤐
Y ahí fue cuando lo vi.
A Filomeno. Un bicho no identificado que estaba hace rato gritándome para que tuviera cuidado y no lo pisara. Yo - soy - Fi -lo -me -no. no. no. no... mira para abajo mu - cha -cha. 🤣 Hablaba como con hipo, y plum cayó desde la pared o risco hasta el mundo de las sombras de Bianchi 😄 - mi bicicleta.
Le dije adiós Fi - lo - me - no. Y dejé que el timbre del móvil se gastara mientras entraba por otro túnel imaginario hasta el reino de las hormigas. Alguien estaba llamando pero yo estaba más despreocupada que el sol, y así se fue escuchando leejos, y leeeeejos, y más leeeeeeeeejos... 😁
Participé del asunto y creo que llegué a mediar. Las hormigas son muy sabias pero estas no se estaban poniendo de acuerdo de hacia dónde llevar la carga. Les pregunté si por casualidad me podían indicar cómo llegar al Parque de la Ciutadella; quizás ellas a través de sus tantos pasadizos me podían llevar de regreso a Sant Just Desvern. No me equivoqué. En un minuto estaba frente a un Umbráculo repleto de plantas exóticas y tropicales. Un poco más al fondo se descubría el lago, con una bandada de tórtolas turcas adornando el cielo y yo apunté con mi cámara hacia los ojos de Azrael, que me estaba ofreciendo un trato desventajoso: quería cambiarme mi sillín Fizik por una baratija.
-Miraaaa, descaradooo, le dije sonriendo. Hazme el reverendo favor de darme el contacto de la dueña de ese grupo de mensajerías.
Y así nos fuimos rodando y riendo hasta el Parque de La Pera en el municipio Cerro.
By Anarayhttps://3speak.tv/watch?v=nanixxx/ahfgmsym
Desde que vivo en Sant Just Desvern, una de las cosas que más disfruto es pedalear hasta el Parque de la Ciutadella en el Centro de Barcelona. Me encanta ir hasta allí atravesando el pueblo que es tan tranquilo, con sus callecitas adornadas por casas antiguas, de piedra porosa y jardines tan pero tan cuidados que da gusto mirarlos. También hay mucho edificio moderno, pero mi mente tiene la capacidad de crear escenarios en los que me gusta estar. Yo no simpatizo mucho con la buganvilia, por ejemplo, porque en mi antiguo lugar de residencia tenía una que siempre me clavaba sus espinas, pero estas de aquí lucen tan inofensivas... trepan coloridas por esos muros impecables y el sol se filtra por entre sus hojas dibujando escenas encantadoras. Siempre veo algo diferente allí... aquel día era una silueta de una mujer con un libro entre las manos.
No sé... entre los poquísimos libros que he leído me encontré con algunos personajes que les gusta inventarse figuras entre las sombras. Sucede que ellos generalmente son seres atormentados y en mi caso, la verdad, estoy muy feliz aquí en este pequeño (no es tan pequeño seguramente) y lindo pueblo. Cómo no estarlo con tanta belleza y paz alrededor, este aroma a hierba recién cortada que siempre me renueva por las mañanas y el del romero... ay con lo rico que es para cocinar. Los frijoles negros y colorados con una ramita de albahaca y otra de romero quedan como para chuparse los dedos.
Salgo bien temprano y casi no me cruzo con alma viviente en el camino, lo cual es para mí algo maravilloso; tal parece que el paisaje se reinventa sólo para mí, para estos ojitos rasgados y llorones.
A veces me desvío un poco hacia algún sendero donde a ambos lados los pinos y las encinas me saludan con frescura y murmullos crujientes. Voy allí a tomar algunas fotos y así puedo ver cómo se levanta el sol lento, despreocupado, ofreciendo vistas magníficas del Vallès y el delta del Llobregat. Yo vine a este lugar porque pensé que se hablaba español y resulta que no entiendo nada de lo que dicen. Me he encontrado aquella mañana con dos jinetes sobre Appaloosas... ¡mira que son lindos esos caballos!, como si acabaran de salir de un cuadro, perfectamente salpicados y exhibiendo patrones diversos en sus manchitas.
"Bon dia! Compte, que el camí és relliscós per la pluja", les escuché decir con sus sonrisas amplias y serenas. Llevo poquísimo tiempo aquí así que estrujé los ojos y la frente en franca señal de que no entendía nada, pero ellos estaban más atentos a las bridas de sus caballos.
Aquí en San Justo conozco a unos jóvenes que rentan bicicletas y ofrecen tours. Hay una zona donde crecen las flores de mostaza a ambos lados de la carretera en primavera y es tan impresionante pasar por allí... también se puede ver ese color en la genista (arbustos de la subfamilia Faboideae). Si has escuchado la canción Mediterráneo de Joan Manuel Serrat hay una parte de su letra que dice:
En la ladera de un monte más alto que el horizonte
Es que esa es la canción que sonaba en mi earbud cuando me dirigía a donde me dirigía y bueno, cuando llegué y tomé la foto que viste allá arriba, abrí Chrome para mirar algunas referencias en Tripadvisor.
¿Por dónde iba? ah, sí... Me dirigía al Parque de la Ciutadella.
Aterricé en la Ciu...dad de La Habana con fecha (ya la sabes si eres observador/a) 1 de julio de 2025... específicamente en la Avenida G o Avenida de los Presidentes. Y creo que el aterrizaje fue forzoso, justo cuando intentaba buscar en Tripadvisor porque quise conectarme a una Red Wifi con mi nombre de usuario y contraseña y me salió un cartel de "acceso denegado". Al abrir la red aparecieron un montón de accesos privados de los vecinos de la zona y el del Hotel Presidente. Miré hacia cielo y hacia la mujer que tenía el libro abierto y me dije: "Ay, Universo, dame serenidad". Ella interrumpió mi plegaria con su voz chillona y me dejó saber que ya estaba terminando de escribir su post para Hive que por favor permaneciera en silencio.
🤐
Y ahí fue cuando lo vi.
A Filomeno. Un bicho no identificado que estaba hace rato gritándome para que tuviera cuidado y no lo pisara. Yo - soy - Fi -lo -me -no. no. no. no... mira para abajo mu - cha -cha. 🤣 Hablaba como con hipo, y plum cayó desde la pared o risco hasta el mundo de las sombras de Bianchi 😄 - mi bicicleta.
Le dije adiós Fi - lo - me - no. Y dejé que el timbre del móvil se gastara mientras entraba por otro túnel imaginario hasta el reino de las hormigas. Alguien estaba llamando pero yo estaba más despreocupada que el sol, y así se fue escuchando leejos, y leeeeejos, y más leeeeeeeeejos... 😁
Participé del asunto y creo que llegué a mediar. Las hormigas son muy sabias pero estas no se estaban poniendo de acuerdo de hacia dónde llevar la carga. Les pregunté si por casualidad me podían indicar cómo llegar al Parque de la Ciutadella; quizás ellas a través de sus tantos pasadizos me podían llevar de regreso a Sant Just Desvern. No me equivoqué. En un minuto estaba frente a un Umbráculo repleto de plantas exóticas y tropicales. Un poco más al fondo se descubría el lago, con una bandada de tórtolas turcas adornando el cielo y yo apunté con mi cámara hacia los ojos de Azrael, que me estaba ofreciendo un trato desventajoso: quería cambiarme mi sillín Fizik por una baratija.
-Miraaaa, descaradooo, le dije sonriendo. Hazme el reverendo favor de darme el contacto de la dueña de ese grupo de mensajerías.
Y así nos fuimos rodando y riendo hasta el Parque de La Pera en el municipio Cerro.