Amada mujer, la casa que Dios desea edificar es una gran bendici贸n para ti, cava profundamente donde encuentres la roca que es Jesucristo, y empieza ah铆 esa construcci贸n.
Amada mujer, la casa que Dios desea edificar es una gran bendici贸n para ti, cava profundamente donde encuentres la roca que es Jesucristo, y empieza ah铆 esa construcci贸n.