De vuelta de tantas comidas y cenas de Navidad, no podemos imaginar una mesa en la que hubiera una minoría revoltosa que impusiera la mala educación en la conversación. Pues con ese ánimo empezamos el año 2019, con la idea de que hay que llamar la atención al que se pasa en lugar de reír determinadas gracias. Ni un paso atrás en asuntos como la violencia de género, por el que tenemos la primera víctima mortal del año, en Laredo, en Cantabria.