Ecuador, Venezuela, Bolivia, Chile, Nicaragua, Brasil, Honduras y Colombia, entre otros países, muestran una profunda insatisfacción. Las manifestaciones de protesta se suceden unas a otras. Las explicaciones son diversas, pero la línea general de los análisis refuerza la tesis de Ignacio Ellacuría, que atribuía muchos de los problemas sociales de nuestras sociedades a la civilización del capital y a la búsqueda de maximización de los beneficios. Es evidente que los autores influidos por el marxismo insisten en la maldad del capitalismo, pero también pensadores liberales critican al capitalismo salvaje. Ya el papa Pío XI decía hace más de 80 años que en la ilimitada libertad de los competidores sobreviven “solo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia”. De ahí a la frase de san Agustín “Posees lo ajeno cuando posees lo superfluo” no solo hay un paso, sino también un motivo de indignación. Porque quienes acumulan hoy bienes superfluos dejan en el desamparo y la vulnerabilidad a grandes sectores de la población.