La ansiedad, angustia y en muchos casos, sensación de minusvalía y desesperanza; no se hicieron esperar. Y es que esta contingencia ha ido mucho más allá; ha afectado el pensamiento colectivo de la humanidad y ha puesto de manifiesto la fragilidad mental que todos sin distingo de raza, clase social o creencias podemos llegar a experimentar en momentos de crisis.