Toda máquina gigante y pretenciosa que se respete, tiene bien segmentados sus componentes. Esta máquina indecente no es la excepción y exhibe sus ejemplares como el vulgar zoológico que parece.
Toda máquina gigante y pretenciosa que se respete, tiene bien segmentados sus componentes. Esta máquina indecente no es la excepción y exhibe sus ejemplares como el vulgar zoológico que parece.