Este mensaje profundiza en el origen de la iglesia como un movimiento dinámico, multicultural y volcado hacia el exterior. A través de una reflexión sobre el evento de Pentecostés, se nos invita a redescubrir la esencia de la comunidad cristiana: un organismo vivo que trasciende las estructuras físicas y se impulsa mediante la acción del Espíritu Santo.
Es una propuesta directa para quienes buscan comprender su propósito dentro de este movimiento global, enfocándose en la importancia de la transformación personal para generar un impacto real en nuestro entorno cotidiano.