Las primeras referencias históricas del azúcar se remontan al año 4500 AC. Mucho tiempo después, hacia el año 510 AC, el azúcar llego hasta Persia. A Europa llego en el siglo IV antes de Cristo, gracias a los viajes y conquistas de Alejandro Magno a través de Asia. Más tarde los griegos la dejan en herencia a los romanos, que la denominaron ‘sal de la India’. En el Siglo VII de nuestra era se marca un hito importante en la difusión del consumo del azúcar. Son los árabes, tan aficionados al dulce, los que al invadir las regiones del Tigris y Éufrates, descubren las infinitas posibilidades que presenta. Estos lo introducen en las zonas recientemente conquistadas, cultivando la caña de azúcar en Siria, Egipto, Chipre, Rodas y todo el Norte de África. Es precisamente allí, donde los químicos egipcios perfeccionan su procesado y la refinan.