. Alfonso de Palencia, en su "Vocabulario universal en latín y en romance" (Sevilla, 1490) recoge ocho: tarde ("poniéndose el sol"), crepúsculo ("quando comiença las tiniebras"), concubio ("quando los ombres aduermen"), noche intempesta ("quando todos los animales profundamente reposan"), conticinio ("quando todas cosas parecen estar callando y adormidas"), gallicinio ("quando los gallos comienzan cantar"), dilúculo ("quando mas espesas vezes cantan anunciando la cercanía del alva") y antelucano ("quando ya el alva comiença a desparzir las tinieblas").5
El castellano posee numerosas palabras para definir los diversos aspectos de la noche. De la división de San Isidoro se heredan muchas de las etimologías, así conticinio (parte de la noche en que todo está en silencio), galicinio (hora previa al alba en la que canta el gallo), o dilúculo (la última de las partes). Por otro lado, de la división recogida por Alfonso de Palencia procede concubio, tiempo en que se recogen las gentes para dormir, sinónimo de queda. El relámpago que ilumina el horizonte por la noche recibe además la denominación de fucilazo.