Ahora bien, la distinción arriba–abajo remite a un tipo de relación social específica que no se puede entender en términos de armonía social, sino como una relación de oposición. Dicha oposición es consustancial al tejido social, se traduzca o no en conflictos históricos.12 Su origen reside en la estructura jerárquica que adquiere la sociedad humana, merced al desigual acceso a los recursos económicos, sociales y simbólicos. En determinadas condiciones, esta relación de oposición puede adquirir realidad histórica y traducirse en un conflicto social y político a partir del cual surgen nuevas formas históricas concretas de estar arriba o abajo. Este salto del plano teórico (la posibilidad del conflicto) al histórico–real (que dicha posibilidad se efectúe) tiene lugar cuando la oposición estructural arriba–abajo es problematizada por los dominados y pierde su condición de naturalidad, pues escapa al sentido común de las cosas (del poder) y pierde legitimidad