El Señor nos pide que el adán no haga nido en nosotros ya que Él se encarga de nuestra provisión diaria, por lo cual nuestra preocupación debe ser poner a Nuestro Señor Jesucristo en el primer lugar de nuestras vidas
El Señor nos pide que el adán no haga nido en nosotros ya que Él se encarga de nuestra provisión diaria, por lo cual nuestra preocupación debe ser poner a Nuestro Señor Jesucristo en el primer lugar de nuestras vidas