El Señor se despide, ¿a donde iremos sin Él? Realmente no se va. Se queda de un modo nuevo y para siempre: en Espíritu. Y ese espíritu exige acogida y amor. ¿Estamos dispuestos?
El Señor se despide, ¿a donde iremos sin Él? Realmente no se va. Se queda de un modo nuevo y para siempre: en Espíritu. Y ese espíritu exige acogida y amor. ¿Estamos dispuestos?