El Apóstol Pablo, Pastor de Filipos, expresa su sincera preocupación acerca del estado físico y espiritual, de cada uno de los hermanos; que son tomados como sus hijos espirituales. Un gozo muy grande es que los que han venido a los caminos de Dios, alcanzados en el trabajo cristiano; sean luego: un instrumento del Señor. Dios anhela para la Iglesia y las familias: paz y armonía.