El tamaño del amor de Dios es más grande que todos nuestros pecados. Dios no nos paga como lo merecen nuestras culpas. Fallamos a Dios cada minuto, pero sin embargo Él nos sigue dando vida.
El tamaño del amor de Dios es más grande que todos nuestros pecados. Dios no nos paga como lo merecen nuestras culpas. Fallamos a Dios cada minuto, pero sin embargo Él nos sigue dando vida.