El sentido de lealtad que puede generar en nosotros el amor hacia algo o alguien es impresionante, y muchas veces aplaudido y bien visto por el mundo. Pero cuando se trata de Dios, es algo vergonzoso o fanatismo.
El sentido de lealtad que puede generar en nosotros el amor hacia algo o alguien es impresionante, y muchas veces aplaudido y bien visto por el mundo. Pero cuando se trata de Dios, es algo vergonzoso o fanatismo.