Vivía justo debajo de mí. Casada. Discreta. Silenciosa… hasta que una noche tocó mi puerta. Lo que comenzó con un poco de hielo… terminó por encender un fuego que ninguno de los dos pudo apagar. Una historia de deseo prohibido, contención rota y cuerpos que se reconocen en la oscuridad. Porque a veces, lo más cercano… es también lo más peligroso.