En el marco de esta gran enseñanza el bambú recoge cuatro conceptos que debemos precisar: primero, el valor de la paciencia que es esperar el tiempo necesario; segundo crear, un sistema de raíces fuertes que son nuestro cimiento; tercero, no dejar de cuidar la semilla que significa seguir regando persistiendo no desmayando; y cuarto, no menos importante, considerar que nuestro crecimiento siempre debe ser mirando hacia el cielo lo que significa que somos seres agradecidos y enfocados en buscar la luz de las soluciones.