Durante años caminó por carreteras secundarias, dormía al raso y desaparecía antes de que nadie pudiera recordarlo.
No tenía hogar, ni rutina, ni testigos.
Lo llamaban El Arropiero.
Un apodo tomado de la arropía, un dulce humilde y espeso, como la vida marginal y pegajosa que arrastró Manuel Delgado Villegas de pueblo en pueblo.
En este episodio recorremos la vida y los crímenes de Manuel Delgado Villegas, un asesino errante que confesó decenas de muertes, que aprendió en la Legión Española un golpe capaz de matar en segundos, y cuya historia se perdió entre archivos mal hechos, diagnósticos psiquiátricos y una España que prefería no mirar.
Un caso marcado por la pobreza, la enfermedad mental y una violencia tan impredecible como silenciosa.