Vivimos en un mundo exaltado que exige resultados inmediatos y tener todo bajo control.
Ser impacientes nos trae demasiadas insatisfacciones, debido a que no nos permite disfrutar del “hoy” por estar pensando siempre en el futuro y de cuando este llegará.
La paciencia es una actitud necesaria para vivir en el aquí y ahora, además de poder lograr nuestros objetivos con el debido tiempo.