La fe no se trata de perfección, se trata de dirección. Tus malas decisiones no son el fin de tu historia; son el material que Dios recicla para darte una lección que no aprenderías en la comodidad del acierto.
La fe no se trata de perfección, se trata de dirección. Tus malas decisiones no son el fin de tu historia; son el material que Dios recicla para darte una lección que no aprenderías en la comodidad del acierto.