¿Cuántas veces hemos insistido en algo que sabíamos que nos haría daño? Nos aferramos a personas, sueños o situaciones que parecen inalcanzables, convencidos de que con suficiente esfuerzo podemos cambiar lo inevitable. Pero, ¿qué pasa cuando somos nosotros mismos quienes nos rompemos el corazón? En este texto, exploraremos ese delicado arte de insistir en lo imposible, de aferrarnos a lo que nos hiere, y cómo, en medio del dolor, podemos encontrar una lección profunda sobre el amor, la esperanza y la valentía de soltar para empezar de nuevo.