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Una exploración sobre la obra de Alan Watts, "El arte de ser Dios", que se subtitula "Más allá de la teología", que fue publicada originalmente en 1964. Watts presenta una "metateología" que examina y cuestiona las doctrinas fundamentales del cristianismo occidental, especialmente el concepto de Dios como un monarca externo y la idea del ego individual separado. El autor utiliza el marco de referencia del hinduismo (particularmente el concepto de lila, el juego cósmico, y maya, la ilusión) para reinterpretar la teología cristiana, sugiriendo que la creación y el sufrimiento son parte de un juego de la Divinidad consigo misma, una forma de "escondite" en el que Dios olvida temporalmente su verdadera identidad. Watts critica la actitud anticristiana de la cultura occidental hacia la materia y la sexualidad, abogando por la sacralización de la vida cotidiana y la comprensión de que la identidad más profunda de cada individuo es el Yo eterno e indestructible. Finalmente, concluye que el valor del cristianismo como upaya (ardid sagrado) reside en llevar la mente a un punto de desesperación que revela la identidad esencial del ser humano con Dios, superando la noción de un ego separado.
By Xavichu⭐7,6 .
Una exploración sobre la obra de Alan Watts, "El arte de ser Dios", que se subtitula "Más allá de la teología", que fue publicada originalmente en 1964. Watts presenta una "metateología" que examina y cuestiona las doctrinas fundamentales del cristianismo occidental, especialmente el concepto de Dios como un monarca externo y la idea del ego individual separado. El autor utiliza el marco de referencia del hinduismo (particularmente el concepto de lila, el juego cósmico, y maya, la ilusión) para reinterpretar la teología cristiana, sugiriendo que la creación y el sufrimiento son parte de un juego de la Divinidad consigo misma, una forma de "escondite" en el que Dios olvida temporalmente su verdadera identidad. Watts critica la actitud anticristiana de la cultura occidental hacia la materia y la sexualidad, abogando por la sacralización de la vida cotidiana y la comprensión de que la identidad más profunda de cada individuo es el Yo eterno e indestructible. Finalmente, concluye que el valor del cristianismo como upaya (ardid sagrado) reside en llevar la mente a un punto de desesperación que revela la identidad esencial del ser humano con Dios, superando la noción de un ego separado.