Aprende a retirarte a tiempo de las batallas que no son las tuyas para poder bendecir a los tuyos. A veces, la decisión más madura que puedes tomar para tu familia, para tu salud mental y para tu crecimiento espiritual es decir: "Hasta aquí cumplí mi misión en esto. Ahora, me voy a casa a vivir lo que Dios me dio.