Somos como un pedazo de mármol desechado al lado del camino, pero Dios nos toma y nos da forma, nos talla y hace de nosotros una obra de arte. Eso solo es posible mediante la obra poderosa del Espíritu Santo en nosotros.
Somos como un pedazo de mármol desechado al lado del camino, pero Dios nos toma y nos da forma, nos talla y hace de nosotros una obra de arte. Eso solo es posible mediante la obra poderosa del Espíritu Santo en nosotros.