Las mujeres que son de la Iglesia de Cristo, caminan con sencillez y se visten con ropa decorosa; en pudor y honestidad: no son provocadoras, porque stas tienen demonios de concupiscencia. Pero Dios hiere a las mujeres cristianas, que abandonan la santidad, la pureza, la moral, los principios elevados y la vida con principios elevados. Las cristianas se adornan de buenas obras.