El arqueólogo Elias descubre una ciudad subterránea bajo el salar, Tiahuanaco-Uru, donde habitan los Ídolos de Sal: seres del futuro que han regresado al pasado para "beber" memorias humanas y evitar su propia extinción por apatía. Elias es transformado en el Heraldo del Ayuno, un ser cuya piel es sal y sus ojos obsidiana.