El Ministro de Dios tiene misericordia y longanimidad para perdonar con amor sincero, para pasar por alto, para ayudar. La Palabra de Dios es como un espejo, que nos muestra cómo estamos espiritualmente. Si alguien regresa a los caminos de Dios; todos los creyentes sienten gozo. Es un mandamiento de Dios que los creyentes no se unan para nada, en yugo desigual; con los incrédulos.