Si se une en yugo desigual, Dios quita el cerco que Él tiene, alrededor suyo. El creyente debe sujetarse a la Palabra de Dios. Debe cumplir con sus obligaciones, para que Dios lo vea como una persona justa y tenga cabida en el reino de Dios. También debe cumplir con las leyes de la sociedad. A Cristo hay que conocerlo y servirle en espíritu y verdad; haciendo la voluntad de Dios.