Capítulo VII. En que se prosigue lo mismo, con otros
sucesos y desgracias que le sucedieron
Amaneció y despertamos a dar traza en los criados,
plata y merienda. En fin, como el dinero ha dado en
mandarlo todo y no hay quien le pierda el respeto,
pagándoselo a un repostero de un señor, me dio
plata, y la sirvió él y tres criados.