
Sign up to save your podcasts
Or


Dicen que hay rutinas que se repiten sin pensar, pero algunas esconden algo más.
Cada mañana, a las ocho, ese mismo café.
El mismo rincón, la misma taza entre las manos... y esa mirada que, sin buscarla, termina encontrándose.
Lo cotidiano se vuelve deseo cuando alguien empieza a formar parte del paisaje.
A veces basta un gesto, una sonrisa compartida, un roce al entregar el azúcar, para que todo cambie.
Cierra los ojos.
Imagina el vapor del café subiendo entre los dos, el murmullo de fondo, las miradas que duran un segundo más de lo normal.
Porque quizá la rutina no era rutina…
sino una cita que ninguno de los dos se había atrevido a reconocer.
By aurenDicen que hay rutinas que se repiten sin pensar, pero algunas esconden algo más.
Cada mañana, a las ocho, ese mismo café.
El mismo rincón, la misma taza entre las manos... y esa mirada que, sin buscarla, termina encontrándose.
Lo cotidiano se vuelve deseo cuando alguien empieza a formar parte del paisaje.
A veces basta un gesto, una sonrisa compartida, un roce al entregar el azúcar, para que todo cambie.
Cierra los ojos.
Imagina el vapor del café subiendo entre los dos, el murmullo de fondo, las miradas que duran un segundo más de lo normal.
Porque quizá la rutina no era rutina…
sino una cita que ninguno de los dos se había atrevido a reconocer.