Todos somos peregrinos, algunos camino al Cielo por aceptar a Jesucristo; otros, hacia el infierno. Todos tenemos un destino sin importar nuestra condición social ni económica. Lo importante es que ese destino sea la Eternidad con Cristo.
Todos somos peregrinos, algunos camino al Cielo por aceptar a Jesucristo; otros, hacia el infierno. Todos tenemos un destino sin importar nuestra condición social ni económica. Lo importante es que ese destino sea la Eternidad con Cristo.